Por María Cristina Bertelli

Investigadores de distintos países, incluido el nuestro, han elaborado importantes aportes a fin de ir conociendo el perfil del hombre violento. En tal sentido, pueden ser consideradas, a los fines analíticos, en cinco dimensiones:

1) Dimensión comportamental: comprende la gama de conductas, amenazas, agresiones verbales y físicas que realiza una persona.

  • Deseo de control: vive obsesionado por ejercer el dominio entre quienes lo rodean, especialmente hacia su mujer e hijos/as. Argumentan: “yo controlo todo, para vivir bien”, en proceso de recuperación reconocen: “tenía todo bajo control porque tenía miedo”.
  • Celos: pueden convertirse en una obsesión. Sonkin señala: “Los celos deben entenderse como un indicador significativo de su potencial homicida”.
  • Doble fachada: por lo general, en público es seductor, simpático, amable, pero en la intimidad de su hogar puede llegar a ser muy agresivo y violento. No es extraño caer en la seducción de su discurso, incluso para jueces, policías, profesionales, amigos y parientes.
  • Aislamiento: impone el aislamiento social de su entorno familiar, una vez que se ha cerrado el cerco se acrecienta el dominio sobre su víctima, y no es casual que la mujer exprese que su casa se convierte en una verdadera “cárcel”, se asegura que ella no se irá quitándole el dinero, las llaves del auto y dejándola encerrada hasta que él llegue, es decir prácticamente un secuestro en el propio hogar. Una mujer relata: llegó un momento que ni al almacén podía ir, otra comenta: antes de salir me dejaba desconectado el teléfono y me encerraba en casa, estaba embarazada y una vecina me alcazaba la comida por la ventana.
  • Abuso de alcohol/drogas/medicamentos: cabe destacar que no es la causa de un comportamiento violento, a pesar de lo cual se ha comprobado una frecuente asociación, ya sea porque potencia el enojo y la peligrosidad o porque inhibe el autocontrol.
  • Repetición del ciclo de la violencia: cuantas más denuncias y episodios de violencia en períodos más cortos de tiempo, mayor peligrosidad del agresor e indefensión en la mujer.
  • Violencia hacia terceros: cuanto mayor desenfado e inhibición ante jueces, policías y terceros, más riesgo para la mujer y los/as hijos/as.
  • Violentos con las mascotas: pueden llegar a recibir maltratos a causa de la ira del agresor.
  • Violencia al volante: el auto puede llegar a convertirse en trampa mortal para sí y terceros, abusa del riesgo y la velocidad.
  • Posesión de armas: se presenta en este perfil de hombre una mayor frecuencia en la posesión y uso intimidatorio de armas de fuego, no obstante lo cual cualquier objeto hogareño especialmente los cuchillos pueden convertirse en armas mortales, como así también utizar los puños y los pies u objetos como escobas, cinturones, almohadones ( para asfixiar), hierros calientes (planchas) cigarrillos . La peligrosidad aumenta cuando ya las ha usado o ha amenazado con ellas ha su entorno íntimo.
  • Descencadenantes de la violencia: hechos triviales, que por lo general más tarde no se recuerdan.
  • No cumple las promesas: ni los pactos, tiene dificultades para acatar normas y límites, incluso los impuestos por el juez.
  • Conductas poco asertivas: es decir con dificultad para ejercer sus derechos sin atropellar los de los demás.
  • Golpes físicos: algunos con marcas imperceptibles y otros llegan a ser invalidantes (especialmente en la cabeza, en el cuello, y área abdominal durante el embarazo.
  • Cambio súbitos e impredecibles de humor: en un momento está bien y rápidamente explota. Al llegar al hogar la mujer y los niños comienzan a inquietarse porque …hoy no sabemos como va a llegar papá.
  • Destruyen objetos: principalmente aquellos significativos para la mujer y los chicos (Por.ej. romper los títulos originales de médica, abogada, destruir diccionarios y libros de texto a profesoras, juguetes a los hijos/as).
  • Espionaje: en algunas ocasiones emplea tácticas de espionaje o contrata a terceros, graba las conversaciones o desgraba el contestador telefónico, controla las salidas y las amistades de su mujer a través de sus hijos, compañeros de trabajo, familiares y amigos.
  • Autoreforzamiento del comportamiento violento: una vez iniciado se potencia a sí mismo, y no se sabe cómo puede terminar (Donald DUTTON).
  • Inmadurez: por momentos sorprende por su agresividad y en otras ocasiones por sus conductas infantiles.
  • Irregularidades en el manejo del dinero: desbordes de ganancias y pérdidas y/o estafas. Decisiones arbitrarias en la distribución de recursos, suelen no pagar con regularidad la cuota de alimentos, pero compran una computadora o proponen vacaciones en el exterior.
  • Simulacros de irse … y volver.
  • Simulacros y/o amenazas de suicidio u homicidio hacia su pareja, sí mismo e hijos/as, situación extremadamente peligrosa.
  • Amenazas: a fin de que sus comportamientos no trasciendan al exterior.
  • No concurre a solicitar ayuda: por propia iniciativa, sino a pedido del juez o ante la posibilidad de abandono por parte de su mujer o ante una situación que percibe como límite.
  • “Divide y reinarás”: utiliza la estrategia de enfrentamientos a fin de obtener beneficio personal.
  • Discrimina y genera competencia entre sus hijos/as.
  • Familia de origen: cuando la mujer intenta averiguar, especialmente en el noviazgo acerca de las relaciones entre los miembros de su familia origen evita hablar de l tema o da una versión falaz .
  • Mentiras: es frecuente que sus dichos no sean ciertos, sino adaptados a su conveniencia.
  • Quiebran la conversación: pasando de un tema a otro.
  • Mensajes telefónicos: no comunica los mensajes o los borra del contestador telefónico.
  • Incapacidad de alternativas al conflicto: por lo general reacciona de inmediato y con violencia, con escasa posibilidad de recursos para soluciones pacíficas.
  • Lenguaje confuso: a fin de poder engañar y desdecirse de sus dichos.
  • Busca aliados: en su entorno hace proselitismo para su causa. Utiliza a los hijos de mensajeros o espías de las actividades de la madre. Trata de comprometer e intenta la complicidad de los profesionales y coordinadores de los grupos de ayuda mutua.
  • Usa frecuentemente el sexo: como señal de poder, recriminando a la mujer lo que en realidad son sus propias falencias y/o problemas ( insultos frecuentes: frígida, lesbiana, puta, atorranta) . El lenguaje a menudo presenta un contenido sexualizado y cosificante hacia la mujer.
  • Dificultades y conflictos en el ámbito laboral: con sus compañeros y/o personal jerárquico.
  • Selecciona a la víctima: escoge el lugar y forma de ataque.
  • Recurre al acoso: como una manera de tomar contacto con la víctima, y hasta persigue a la mujer en el trabajo o cuando está con sus amistades o nueva pareja.
  • Anónimo: no siempre se identifica, a veces, recurre a terceros para enviar mensajes, o recurre a llamados telefónicos anónimos (o llama y cuelga), o envía misivas sin firmar.
  • Regalos: obsequia regalos de manera interesada, inoportuna, y para lograr el perdón

2) Dimensión Psicodinámica: comprende las esferas psíquicas, conscientes e inconscientes. Integran esta dimensión los afectos, los sentimientos y las emociones.

  • Baja autoestima: se sienten inseguros, tanto en el papel de hijos como en el de padre, amante y/o esposo.
  • Pensamiento mágico: proyectos irreales, faraónicos, muchos de los cuales terminan en frustraciones. Cuando ingresan a un grupo psicoeducativos pretenden solucionar su problema con la violencia de manera rápida y definitiva.
  • Expectativas irreales: esperan que sus esposas e hijos cumplan con sus deseos no explicitados, tienen dificultades para verbalizar sus sentimientos, y luego están, como ellos mismos, dicen “decepcionados”. (Por ejemplo planifican un viaje sin consultar a su esposa, y querer darle una sorpresa o comprar algo que no condice con lo que ella desea).
  • Dificultad para expresar sus sentimientos: en algunas ocasiones lo hacen a través de sus conductas, “desde que se fue no fumo, no duermo bien..”.
  • Desarrolla largos monólogos: pueden durar varias horas, especialmente en horarios nocturnos, pregunta y se contesta a sí mismo, no espera una respuesta, no escucha pese a decir que desean dialogar, se tornan situaciones prolongadas peligrosas e irritantes. Puede llegar a ser con el tiempo muy destructivo a nivel emocional para la víctima. Doble mensaje: “te hablo, te ignoro”. Aparentemente busca una solución consensuada, pero no se apartan de su rigidez conceptual.
  • Omnipotencia: ¿Para que vas a ir al médico, si nadie te conoce como yo?. “Lo digo yo y basta”.
  • Narcisismo: “se mira en el espejo y dice: mirá que lindo que soy tengo los ojos celestes, en cambio vos estás cada vez peor”.
  • Obsesividad: “Cuando llegaba a casa, lo primero que iba a controlar era que los soldaditos de colección estuvieran alineados”.
  • Emocionalmente empobrecido y vulnerable.
  • Gran capacidad de persuasión.
  • Dependencia emocional de la mujer: esta dependencia puede ser fatal cuando la mujer decide abandonarlo: “ella es todo para mi, si se va no respondo de las consecuencias”.
  • Depresión: es frecuente que sufran estados depresivos.